¿Cuánto sabes sobre dinero en español? Mide tus conocimientos económicos con este crucigrama. ¡Buena suerte!
[game-crossword id=”1858″ ]
¿Cuánto sabes sobre dinero en español? Mide tus conocimientos económicos con este crucigrama. ¡Buena suerte!
[game-crossword id=”1858″ ]

Hoy en día estamos acostumbrados a incorporar nuevos términos procedentes del inglés al español. Tuitear, bloguero, hater, u otras palabras normalmente relacionadas con las nuevas tecnologías, se han convertido en términos habituales en las conversaciones entre nativos hispanos. Sin embargo, no tenemos que pensar que estamos ante una novedad. El español ya se ha nutrido otras veces del inglés, algunas de manera muy curiosa. Aquí os dejamos algunos ejemplos. Chachi: Aunque en estos momentos esta palabra haya pasado a un segundo plano, durante muchos años convivió como sinónimo de “guay”. Ambas intercambiables totalmente y dando un toque alternativo y joven (por entonces) a las conversaciones. El origen de esta palabra (se supone que) se remonta a Cádiz en los años posteriores a la Guerra Civil. Por entonces, los mejores productos

Cuando estamos estudiando un idioma, uno de los mejores momentos es cuando nos encontramos que una palabra se dice igual o muy parecida en nuestro idioma materno. Sin embargo, en muchas ocasiones nos podemos encontrar con algunas palabras que suenan o se escriben muy parecidas en dos idiomas pero no tienen ninguna relación. Estas palabras son conocidas como falsos amigos y su nombre proviene de un término francés del primer tercio del siglo XX. Aunque parezca que lo más común es que los falsos amigos del español provengan de lenguas como el francés o el italiano, tenemos un montón de ejemplos en otras como en inglés o alemán. Exit – Éxito: Normalmente resulta muy difícil que nuestros estudiantes aprendan la palabra éxito. Lo que escuchamos habitualmente en clase es que

En nuestra experiencia como estudiantes de una lengua extranjera, lo que nos produce normalmente más miedo es escribir. Como profes de español somos conscientes de que es importante no cortar continuamente a un estudiante cuando habla, porque es necesario para ganar fluidez, por eso tenemos menos vergüenza cuando hablamos. Como Blanche Dubois, siempre confiamos en la bondad de los extraños. Sin embargo, cuando tenemos que redactar algo en inglés, nos da vergüenza por varias razones. En primer lugar, nos enfrentamos a un interlocutor sin cara y eso siempre nos aterroriza. Además, no sabemos si esta persona se va a reír de nuestro mensaje y se lo enseñará a otros. Por último, también tenemos miedo de dar una mala imagen y que la otra persona se piense que somos unos incultos.